De los pocos momentos en los que la lluvia nos ha permitido un respiro en esta pasada Semana Santa, aprovechamos para dar un paseo por el campo con mi primo Javier, su mujer Chus y sus hijos, Ana y Martín. Entre éstos y mis hijas, en poco más de una hora recogieron un espectacular manojo de espárragos trigueros, que he cocinado con los huevos de su corral que nos regalaron: hay pocos placeres más sencillos y deliciosos. Lo menos que podía hacer es dedicarles esta entrada.
Ingredientes (dos personas)
Un manojo de espárragos trigueros.
Unas lonchas de jamón serrano.
Cuatro huevos.
Aceite y un diente de ajo.
Preparación:
Partir los espárragos, despreciando la parte menos tierna. Ponerlos a hervir en agua salada: siendo tiernos, no es necesario hervirlos mucho más de cinco o diez minutos. Escurrirlos y reservar.
En una sartén sofreir un diente de ajo troceado con un buen chorro de aceite de oliva. Añadir el jamón troceado y en seguida los espárragos. Dar unas vueltas, y añadir los huevos (a mi no me gusta batirlos para el revuelto, pero va en gustos). Apagar el fuego y dejar que cuajen (al gusto) con el calor que queda.
Servir y disfrutar.


